De la planta al producto
Los materiales de origen biológico ayudan a mantener fuera de la atmósfera el carbono que ya se ha absorbido.
Usar materiales renovables de origen vegetal puede ayudar a reducir la huella de carbono de los productos.
Cuando sustituyen a materias primas fósiles de mayor impacto, los materiales de origen biológico pueden favorecer productos con baja huella de carbono y con huella de carbono negativa, y contribuir a sistemas de materiales más circulares.
Los materiales de origen biológico ganan protagonismo cuando se habla de sostenibilidad. Y con razón. Como proceden de fuentes vegetales renovables, pueden ayudar a que el carbono que ya se ha absorbido se quede almacenado en los productos en lugar de volver a la atmósfera. Si además se recuperan y se reciclan, esos productos pueden seguir en uso más tiempo, lo que mantiene los materiales en circulación y el carbono almacenado durante más tiempo.
La BBIA define los materiales de origen biológico como aquellos fabricados total o parcialmente con recursos biológicos, en lugar de con materias primas de origen fósil. Hoy, cuando se habla de sostenibilidad, el término suele referirse a materiales fabricados con recursos biológicos renovables, como las plantas y otras formas de biomasa.
Entonces, ¿qué tienen que ver los materiales de origen biológico con la crisis climática? En una palabra: carbono.
El carbono es uno de los elementos más abundantes del universo. Está en los seres vivos, las rocas, el suelo, los océanos y el aire. Y adopta muchas formas: desde el carbonato cálcico de las conchas y los corales hasta las moléculas complejas que forman las células, pasando por el dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera.
La Tierra regula el carbono mediante el ciclo del carbono. Piensa en él como un sistema de almacenamiento y transferencia. Procesos como la respiración, la fotosíntesis y la descomposición llevan el carbono de un lugar, como los seres vivos, a otro, como la atmósfera o el océano. Algunos lugares almacenan el carbono durante poco tiempo. Otros, como las profundidades oceánicas o los combustibles fósiles, pueden retenerlo durante millones de años.
El calentamiento global se produce cuando la actividad humana moderna altera ese ciclo. Al quemar combustibles fósiles se libera al aire más CO₂ del que los sistemas naturales pueden retirar mediante la fotosíntesis, el intercambio con el océano y otros procesos.
Las plantas son un buen ejemplo de cómo funciona el almacenamiento de carbono en la naturaleza:
Esta capacidad de almacenar carbono es una de las razones por las que se usan materiales de origen biológico para reducir la huella de carbono de los productos. Otra es su potencial para favorecer la circularidad gracias al uso de materias primas renovables y de menor impacto.
Al incorporar contenido de origen biológico en sus productos, los fabricantes pueden ayudar a que el carbono ya absorbido no vuelva a la atmósfera mientras permanece almacenado en el producto. Eso puede ayudar a reducir su huella de carbono.
Si se combinan con estrategias de fabricación clave, como aumentar el contenido reciclado, los materiales de origen biológico pueden ayudar a crear productos que almacenan más carbono del que se emite al fabricarlos. En Interface, este enfoque nos ayudó a crear la primera moqueta modular con huella de carbono negativa:
El resultado es un producto que almacena más carbono del que se emite durante la extracción de las materias primas, el transporte y la fabricación, por lo que tiene una huella de carbono negativa de la cuna a la puerta (cradle-to-gate).
Los beneficios van más allá de la fabricación. Cada vez más organizaciones se fijan objetivos climáticos y de sostenibilidad, y miran con más atención el impacto de carbono de los productos y materiales que prescriben y compran. Los materiales con baja huella de carbono, incluidos los fabricados con contenido de origen biológico, pueden ayudar a reducir la huella de carbono total de los edificios y los interiores.
Del diseño del edificio a la elección de materiales, el carbono pesa cada vez más en las decisiones de todo el entorno construido:
A medida que arquitectos, interioristas, fabricantes y propietarios buscan formas de reducir el carbono incorporado, se presta más atención a los materiales con los que se hacen los productos y los espacios. Los materiales de origen biológico son una oportunidad para almacenar carbono, depender menos de materias primas con mayor huella y conseguir resultados con menos carbono.
Como con cualquier material, aprovechar estos beneficios exige un abastecimiento responsable que tenga en cuenta el uso del suelo, la biodiversidad y los sistemas alimentarios.
Un futuro con menos carbono empieza por las decisiones que tomamos hoy. Si replanteamos los materiales con los que fabricamos los productos, podemos ayudar a reducir su impacto de carbono y avanzar hacia resultados más sostenibles con el tiempo.
Referencias: