Ice Breaker
El diseño biofílico ayuda a crear entornos de aprendizaje más saludables y estimulantes al reforzar la conexión de los alumnos con la naturaleza.
Elementos naturales como la luz del día, los materiales y los patrones pueden favorecer la concentración, el bienestar y los resultados académicos.
Un diseño bien pensado puede reducir el estrés y ayudar a los alumnos a sentirse más conectados, cómodos e implicados.
Nota del editor: Este artículo se publicó originalmente en Learning by Design, dentro de una colaboración editorial, con el título «Natural Selection».
La arquitectura es una experiencia. En sus mejores ejemplos, el contexto, el carácter y la comunidad definen el lugar, el propósito y la mirada, y orientan las muchas decisiones que se toman por el camino. En la arquitectura educativa, las decisiones de diseño influyen en la capacidad del alumno para asimilar y retener información tanto como el propio edificio le ofrece un lugar donde formarse. Para los investigadores Bill Browning y la doctora Terri Peters, llevar el instinto humano de conectar con la naturaleza a los espacios donde vivimos, trabajamos, aprendemos y jugamos es más que una cuestión estética: es una misión.
«La biofilia consiste en dar respuesta al deseo y la necesidad humanos de conectar con la naturaleza en los espacios que ocupamos», afirma Browning, socio director de Terrapin Bright Green, una consultora de diseño e investigación en sostenibilidad comprometida con crear un mundo más saludable. «En su nivel más básico, el diseño biofílico empieza por tener buenas vistas a la naturaleza a través de las ventanas y dar vida a los espacios con plantas y materiales naturales. Pero estos son solo 3 de los 15 patrones de diseño biofílico que pueden mejorar el entorno construido. Sobran pruebas de que mejoran las funciones cognitivas, la salud física y el bienestar psicológico».
La doctora Terri Peters es arquitecta y profesora adjunta del Departamento de Arquitectura y Ciencia de la Universidad Ryerson, en Toronto (Canadá), y ha dedicado su carrera a estudiar aspectos de la experiencia humana difíciles de medir.
Las soluciones de diseño biofílico más eficaces son holísticas e inmersivas. Las proporciones del espacio, la calidad de la luz, las texturas, las corrientes de aire y los olores se combinan para mejorar el espacio de forma notable.
Tras casi 30 años investigando y asesorando sobre estrategias de diseño biofílico, Browning explica que la ciencia consolidada sobre cómo integrar la naturaleza en el espacio se divide en tres ámbitos de aplicación.
«Naturaleza en el espacio» es la idea literal de incorporar elementos naturales, como vistas, vegetación y luz del día, para dar vida al espacio a través del diseño. La segunda, «Análogos naturales», abarca las experiencias indirectas de la naturaleza: materiales naturales, patrones fractales y formas biomórficas que acercan la naturaleza a la arquitectura a través de elementos no vivos. Por último, «Naturaleza del espacio» se refiere a experiencias espaciales que reproducen configuraciones propias de la naturaleza y transmiten una sensación psicológica de calma y seguridad. Por ejemplo, las vistas despejadas a través de una zona amplían la percepción del entorno, mientras que una pared a la espalda y una cubierta sobre la cabeza aportan una reconfortante sensación de refugio.
«Los efectos de las decisiones de diseño biofílico se pueden cuantificar. Los estudios en entornos educativos muestran que, en espacios con influencias biofílicas, los alumnos aprenden mejor, retienen más y disfrutan más de la experiencia educativa en general», afirma Browning. «Varios estudios demuestran que la variabilidad de la luz natural mejora la agudeza visual y nos mantiene en sintonía con nuestro reloj circadiano. Poder ver la naturaleza, aunque sea a través de una ventana, influye en nuestra corteza prefrontal: ayuda a recuperar la atención y permite a los alumnos concentrarse más y retener mejor la información».
Según la teoría de la restauración de la atención, la capacidad del cerebro humano para centrarse en un estímulo concreto es limitada: pasar demasiado tiempo en una tarea provoca fatiga de la atención dirigida. Desconectar de una concentración intensa y pasar tan solo 40 segundos en un entorno natural que ayuda a recuperarse puede hacer que el estado mental de una persona pase de negativo a positivo, de modo que vuelva a concentrarse plenamente en un plazo relativamente corto.
«En los centros educativos, cuando los niños pueden estar en contacto con la naturaleza durante el día, los profesores observan que vuelven al aula más tranquilos y se ponen antes con la siguiente tarea», afirma Browning.
Peters cuenta que, durante una auditoría de las instalaciones del campus de la Universidad Ryerson, el equipo detectó numerosos problemas relacionados con el diseño de las aulas, su uso y la jerarquía espacial.
«Problemas tan sencillos como paredes llenas de carteles, sillas y mesas que no combinan o una iluminación deficiente son aspectos básicos del día a día que se pueden mejorar con facilidad», afirma Peters. «El próximo semestre crearemos un aula piloto que incorpore principios de diseño biofílico y compararemos la experiencia de estudiantes y profesores con la de aulas sin cambios del mismo edificio. Además, añadiremos plantas, cambiaremos la iluminación por un sistema de espectro completo y limpiaremos las ventanas para tener mejor luz y mejores vistas. También daremos más variedad al espacio creando distintas jerarquías y sustituiremos los carteles de las paredes por gráficos abstractos de motivos naturales, cuidadosamente seleccionados, que creemos que tendrán un impacto positivo medible».
Una de las formas más interesantes en que el diseño biofílico mejora la experiencia del espacio es la incorporación de fractales estadísticos. Estos patrones detallados y repetitivos son la base de muchos sistemas orgánicos y abundan en la naturaleza. Los fractales en espiral permiten a la naturaleza compactarse para ganar resistencia y durabilidad frente a los elementos: las piñas de pino, la piña tropical y los huracanes son algunos ejemplos. Un fractal de Voronoi refleja la tendencia de la naturaleza a la eficiencia y conecta la estructura celular por el camino más corto entre dos puntos, como en la piel de una jirafa, los panales, las células de una hoja o la espuma.
Browning formó parte de un equipo que realizó un estudio de un año con intervenciones biofílicas sencillas en un aula de matemáticas de sexto curso en Baltimore. Los cambios consistieron en retirar la mayor parte de los carteles de las paredes, que generaban ruido visual; colocar moqueta modular Interface® con un diseño biomórfico ondulado que imitaba la hierba; añadir un friso de papel pintado con un motivo abstracto de hojas de palmera, e instalar estores de tela automáticos con un patrón fractal estadístico basado en la sombra de las ramas de los árboles.
El impacto no tardó en notarse. Las notas mejoraron de forma espectacular: la mejora media en los exámenes de matemáticas fue más de tres veces superior en el aula biofílica que en un aula de control. El estudio también concluyó que el espacio ayudaba a los alumnos a recuperarse del estrés. De hecho, el porcentaje de alumnos del aula biofílica que consideraban elevado su nivel de estrés bajó del 67% en febrero al 35% en junio. Además, el profesor del aula biofílica dijo sentir menos ansiedad y ser más eficaz, lo que indica que estas intervenciones pueden beneficiar tanto a los alumnos como al profesorado.
La luz tamizada, esa experiencia de la luz del sol que se filtra entre las copas de los árboles de un bosque, calma la mente. Hace poco trabajamos en un nuevo prototipo de habitación para un cliente hotelero: añadimos iluminación LED y un panel metálico perforado en el techo, sobre la entrada de la habitación. Cuando el huésped enciende la luz, se proyecta un motivo de luz tamizada sobre las paredes y el suelo que imita la sensación de adentrarse en un bosque, y el efecto es relajante.
Cuando se les pregunta por la necesidad de fondo de crear espacios biofílicos en los entornos de aprendizaje, Browning y Peters coinciden en que los beneficios van más allá de la mejora del rendimiento cognitivo.
«En el diseño educativo, hay una presión cada vez mayor para que los espacios ofrezcan algo más que un simple techo. Para ser competitivos, deben favorecer la colaboración, mejorar nuestro estado de ánimo y hacer que las personas se sientan tranquilas y bien recibidas», afirma Peters. Como era de esperar, Browning explica que, en muchos casos, es el mundo de la empresa el que va por delante en la aplicación de la biofilia.
«Las empresas se están dando cuenta de que el viejo modelo de oficinas llenas de cubículos no favorece los encuentros fortuitos ni esa chispa espontánea que provoca los momentos de inspiración capaces de cambiar el rumbo del éxito», afirma Browning. «Para sacar el máximo valor a los inmuebles, tanto las oficinas como las aulas necesitan apertura, inclusión y oportunidades para que las ideas se crucen».
Browning señala que, durante buena parte de sus más de 30 años en el sector, la eficiencia energética ha sido el eje de las estrategias de diseño sostenible. En el empeño por una sostenibilidad que salve el planeta, muchos han pasado por alto que el coste de funcionamiento de un edificio supone solo en torno al uno por ciento de los gastos de una empresa. El verdadero valor de la sostenibilidad está en un mayor rendimiento de las personas, el orgullo por el lugar y la sensación de plenitud que da tener aire fresco, vistas a la naturaleza y relaciones enriquecedoras con los demás.
«En cierto modo, la eficacia y la sencillez de estas estrategias de diseño pueden parecer evidentes», concluye Peters. «El diseño biofílico busca ofrecer una experiencia de la naturaleza inmersiva y multisensorial dentro del espacio. Pero va más allá de las plantas, las vistas o los adornos. Se trata de aprovechar el color, la luz, la textura y la capacidad de la naturaleza para mejorar el rendimiento de las personas. Estos principios se pueden aplicar a todo, desde el diseño de una moqueta hasta el ángulo de una mesa o de una ventana. En todo lo posible, el diseño marca la diferencia».
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